8 de septiembre de 2012

El polémico Divino Pastor Góngora llevará su humor libertario al Celarg

De contextura menuda, aparentemente ingenuo pero “boca suelta” hasta el agotamiento es el Divino Pastor Cóngora, quien se apoderará de la Sala Experimental Sótano 3 del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg), en Caracas, para retomar el discurso de que el trabajador del arte debe, ante todo, comprometerse con la sociedad que lo vio nacer. De ser un querido actor, del pasado siglo XVIII azteca, y de obtener el respeto de la corona española y sus autoridades más notables, Divino Pastor Góngora fue repentinamente perseguido por inquisidores a causa de burlarse de la institución eclesiástica en una de sus exitosas obras teatrales.


Su proclama libertaria llega a la población y despierta una conciencia independentista, que había estado callada por mucho tiempo. La corona tembló y activó su mejor estrategia: el miedo amedrentador para callar a sus súbditos.

“La obra ocurre en 1790. En ese contexto se dibujan los aires de libertad. Hay un cuestionamiento a la iglesia, es un momento libertario cimentado en la Revolución Francesa, que después se expandió por toda América Latina“, describe el intérprete mexicano Héctor Caro.

Para quien da vida al polémico personaje, la historia, aunque escrita para ser ficción, arroja nombres de características muy similares a los que continúan empleando el poder para intereses propios.

“El unipersonal muestra la causa y efecto de lo cíclico que es nuestra historia. Sin que fuera el objetivo del autor, hay vestigios de que hubo dos o tres inquisidores en el periodo colonial mexicano que llevan el mismo nombre del que aparece en la obra, el temible Diego Fernández”, aproxima Caro.

Para el actor, la pieza se define como un unipersonal de rasgos distintos al monólogo por las siguientes razones: “El personaje interactúa con el público, hace de ellos un huésped más en la cárcel, confronta sus miedos y, no conforme, interpreta mágicamente a 14 personajes en la puesta en escena, mientras que el monólogo es una conversación consigo mismo en la que no interviene el público”.

Por 80 minutos, Caro se vestirá de hombres, mujeres, verduras y frutas para revelar a sus compañeros privados de libertad (público asistente) sus desventuras, huidas de la inquisición y cuestionamiento a instituciones públicas.

“Para mí, Divino Pastor Góngora es un espectáculo entrañable porque humanamente conmueve, divierte y transforma al público cada vez que se presenta. A lo largo de 400 funciones en escuelas primarias, estacionamientos de procesadoras de leche, centros comunitarios y cárceles he llevado momentos de alegría a un mundo que, ocasionalmente, está sumido en desesperanza”, rememora el actor.

La obra se estrenó en 2003 en México, en la capital de Jalisco, se trasladó luego a comunidades brasileñas y ahora llega a la capital venezolana para presentar una segunda temporada, tras estrenarse el año pasado en el Teatro Luis Peraza.

Las funciones permanecerán desde el 6 hasta 23 de septiembre, de jueves a sábados a las 8:00 de la noche y domingos a las 6:00 de la tarde, en el Celarg, por 80 bolívares.

Escrita por el dramaturgo mexicano Jaime Chabaud, la pieza cuenta con la batuta de Javier Serrano, música de Rommel Winkler y escenografía de Luís Manuel Aguilar.

Fuente: AVN

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