"Mientras Chávez tiene una clara definición programática y reconocida capacidad oratoria, el candidato Capriles vive la tragedia de no saber qué hacer con su oferta programática?". En su columna El Espejo intitulada este lunes "07-10: El desenlace", el periodista José Vicente Rangel, escribe que tiene la certeza de que el ganador en las próximas elecciones será Hugo Chávez, "y lo escribo no sólo porque estoy a su lado por razones suficientemente conocidas, sino porque su victoria la confirman datos esenciales en todo proceso electoral: las encuestas, todas sin excepción, claro, no las de maletín elaboradas a última hora por gente de Capriles, y lo que ratifica la calle. Uno y otro dato es cuestionado severamente por la oposición. Si las encuestas favorecieran a Capriles se hubieran convertido en instrumento clave de su campaña, pero como no es así las descalifican o ignoran".
"Actualmente, por ejemplo, a dos meses de las elecciones en Estados Unidos, según las encuestas Obama cuenta con 48% de aceptación y Romney 43%. Allí no las descalifican, y menos el candidato en desventaja. La reacción es trabajar más y revisar la campaña. Aquí no. El primitivismo de Capriles lo coloca en plan de disparar contra el mensajero. Sin darse cuenta que el triunfalismo le impide evaluar los trabajos de campo, y lo hace olvidar que aún no toca el techo de Rosales que perdió frente a Chávez con 38%. ¿Perderá ahora Capriles frente a Chávez y Rosales?".
"Otro aspecto de la campaña que influye en la definición de las tendencias y da como un hecho el triunfo de Hugo Chávez, es lo relativo al programa y el discurso. Mientras el aspirante a la reelección tiene una clara definición programática y reconocida capacidad oratoria que le facilita la comunicación con el pueblo, el candidato Capriles vive la tragedia de no saber qué hacer con su oferta programática. Está atrapado en una mortal contradicción: ocultar su verdadero programa, que implica desmontar el Estado de bienestar social y volver al proyecto neoliberal de la Cuarta República (…) Por eso es que el esfuerzo físico que hace no se refleja en las encuestas ni en la calle".
Reitera que su "impresión es que la victoria de Chávez el 7-O será contundente. Pero se impone no bajar la guardia. Hay que votar de manera ordenada y pacífica y no caer en provocaciones (…) La victoria popular no será frustrada por la versión del fraude que alimentan los aventureros, los mismos del 11 de abril y del sabotaje petrolero. Además el chavismo cuenta con una ventaja adicional de carácter ético sobre su adversario (…) En el supuesto negado de ganar el candidato de la oposición, el compromiso del chavismo es respetar el resultado. Y en este plano ético, también Capriles está en desventaja: hasta ahora calla y su actitud hace presumir que juega con cartas marcadas".
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