“El problema es cultural. ¡Independencia o nada! ¡Comuna o nada!”, dijo el Presidente Chávez en el más reciente Consejo de Ministros, en donde insistió en acelerar la conformación del Estado comunal. Hizo un llamado a sus ministros —una vez más— a salir de sus oficinas y vincularse más con las comunidades. Insistió en señalar que no es desde un ministerio donde se solucionan las necesidades más apremiantes del pueblo llano.
A partir de este llamado del máximo líder y las necesidades de la nueva dinámica de transformación constante de la realidad, te traemos este poema y reflexiones del panita Adal.
Hugo Chávez
De: Adal Hernández
Yo soy de la generación
de las discotecas afligidas,
los matinés estridentes,
las fiestas ruidosas,
el reguetón retumbante,
los rones incendiarios,
las puñaladas en polvo,
las travesías de cebada.
Las noches violentas
como plomos fríos
coqueteando cráneos.
Los días agitados
como cunaguaros
confinados y hambrientos.
Yo soy de la generación
de las tetas operadas,
los biopolímeros asesinos,
los cerebros automáticos,
los gimnasios repletos,
los espíritus famélicos,
las envejecidas ideas
en testosteronas vehementes.
La felicidad por decreto,
el pan y circo,
el candil de la farándula,
los medios medias,
las relaciones virtuales,
los chalequeos imperecederos,
las trivialidades diligentes.
La alienación sonriente
a la vuelta de la esquina.
Yo soy de la generación
del claroscuro fresco,
la transición ineludible,
el comodín de reformistas,
el renacimiento de los monstruos,
la batalla feroz contra
las impertinentes tendencias
a la representatividad.
Yo soy de la generación
del poder constituyente,
de la democracia
participativa y protagónica,
de las bombonas
en el paro petrolero,
del dominó en las gasolineras,
de los que bajaron en abril,
de los que empiezan
a verse por dentro
y clarean los jornadas.
Yo soy de la generación
de la cenicienta
quedando de cuarto
en la Copa América,
del universitario lleno
todos los domingos,
de los diciembres en júbilo,
de las medallas olímpicas.
Yo soy de la generación
del territorio libre de analfabetismo,
de los estudiantes alzados
contra la academia,
de las aldeas universitarias,
de la municipalización
de la educación,
de la juventud
que empezó a sembrarse,
a pensarse con
voluntad propia.
Yo soy de la generación
que decidió empujarse,
que discute el país
en cada esquina,
que lanza coñasos,
que se confunde,
que se atreve,
que pregunta,
que acierta,
que lucha
a brazo partido
por trascender
la indulgencia.
Yo soy de la generación
de la lactancia materna,
del “segundo sexo”,
de la cultura endógena,
del empirismo turbulento,
la cantera en viaje,
la bandola, el arpa y el cuatro,
los frentes campesinos,
los versos a mano alzada,
los colectivos organizando
el horizonte nuevo.
Yo soy de la generación
que empieza a reconocerse
entre la arrogancia
de la “calidad de vida”
y el llamado de la conciencia.
Entre el “ser alguien”
y descubrir qué somos,
qué queremos ser,
cómo queremos ser.
Yo soy de la generación
del poema que engendra
el grito del condenado,
la angustia colectiva,
la reflexión comunitaria,
el turpial alzado,
el abrazo en banda,
el gemido lujurioso,
el cuchillo afilado,
el martillo dispuesto,
el susurro consciente,
el machete afilado,
el fusil engrasado,
la caricia a tiempo,
la arrechera histórica,
la ternura del pueblo.
Yo soy de la generación
sublevada contra el sistema,
de la fiesta revolucionaria,
del socialismo en construcción,
del sueño en comunidad,
de la otra manera
de entender la sociedad,
de la otra forma
de relacionarnos,
del otro mundo que nace.
¡Yo soy de la generación de la comuna!
¡Comuna o Nada!
De Adal Hernández
FUENTE:
@OlaBolivariana
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