Investigo estos días en profundidad la Historia reciente y no tan reciente de Libia, porque entre imperialistas, trotskistas, demoliberales y revolucionarios coherentes y críticos con sentido constructivo, todo parece un mar de confusión en el que discursos preelaborados , reproches, inexactitudes semánticas y alineamientos débiles o demasiado condicionales dificultan el acceso a una verdad que no tiene por qué ser absoluta, pero sí lo más orientativa posible y deseable.
La Agencia Venezolana de Noticias (AVN) publicó en Caracas ayer día 24, este breve y esclarecedor informe sobre lo que en justicia es, al menos en lo sustancial, un socialismo a la libia. Lean y juzguen después con sensatez y calma, como si los prejuicios no existiesen. Inténtenlo.
"Libia, la única experiencia de socialismo musulmán autóctono, hoy luce amenazada en su estabilidad por una conjunción de intereses foráneos, de derecha, entre los que figuran los gobiernos de Estados Unidos, de Israel y de la Unión Europea.
La insistente y cada vez más confusa descripción de lo que en ese país ocurre por parte de las grandes cadenas mediáticas proclives al binomio Washington-Tel Aviv, y la apresurada evacuación de ciudadanos de varios de los países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN): Alemania, Estados Unidos, Reino Unido, Grecia, Francia y Austria, son indicios de que algo muy grave estaría por venir.
Advirtiendo esta situación, el martes 22 de febrero el líder revolucionario cubano Fidel Castro alertó sobre la posibilidad de que fuerzas de la OTAN invadan al país africano "tal vez en cuestión de horas o muy breves días".
Libia es un extenso país árabe y petrolero del norte de África, con una superficie de 1.759.540 kilómetros cuadrados y una población, para el 2008, de 6.173.579 habitantes, que obtuvo su independencia en 1951, cuando se liberó de Italia.
No desatendamos la realidad. Algo de historia
El dominio de Italia sobre Libia duró desde 1912, cuando la invadió, hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, habiendo sido su territorio escenario de legendarias batallas entre las fuerzas del mariscal nazi Erwin Rommel y las del general inglés Bernard Law Montgomery.
Tras el fin de la guerra, el Rey libio Idris I proclamó la Independencia el 24 de diciembre de 1951, y continuó gobernando al país hasta 1969, cuando fue depuesto por un golpe militar que lideró Muammar Al Gaddafi, su actual líder.
Ocho años después, el 2 de marzo de 1977, Gaddafi proclamó la Yamahiriyya (Estado de masas) Árabe Libia Popular y Socialista, régimen político en el cual el pueblo ejerce el gobierno en forma directa, en lo que ha denominado Poder Popular.
Yamahiriyya
El término Yamahiriyya fue acuñado por el propio Gaddafi en su famoso Libro Verde (compendio de sus ideas políticas y económicas) y describe un Estado similar a las "repúblicas del pueblo" de los estados socialistas.
La base de este sistema, la Yamahiriyya, es la "tercera teoría universal", que Gaddafi define como un "socialismo natural" y que tiene como referentes las ideas de Ernesto "Che" Guevara y del líder egipcio Gamal Abdel Nasser.
Esta tercera teoría universal, alternativa al capitalismo y al comunismo soviético, se sustenta en el "nacionalismo árabe", en el "estado de bienestar", en la "democracia directa", y en un código moral islámico que, entre otras cosas, prohíbe los juegos de azar y las bebidas alcohólicas.
Gaddafi ha llamado a esta conjunción de elementos políticos y morales "socialismo islámico".
El libro verde
El Libro Verde es un texto de tres volúmenes, escrito entre 1975 y 1979, en el que Gaddafi expone su pensamiento e ideas políticas, y es la referencia para la definición de la forma de Gobierno de Libia: la Yamahiriyya.
Consta de tres volúmenes: La solución a los problemas de la democracia: "La Autoridad del pueblo"; la solución del problema económico: "El socialismo", y la Base social de la tercera teoría universal.
El Libro Verde niega la democracia liberal burguesa y promueve el establecimiento de una democracia directa basada en "comités populares de base".
El sociólogo inglés Anthony Giddens, quien en 2006 se reunió con Gaddafi para discutir sobre el tema de la Tercera Vía planteada por la socialdemocracia europea, a comienzos del siglo XXI escribió: "El Libro Verde está basado en una teoría de democracia directa".
"La democracia directa- alegaba Gaddafi- es una forma de gobierno insuficiente, porque significa el gobierno de una minoría, mientras que la mayoría tiene poca voz".
"Por otro lado- continúa el líder libio- el comunismo soviético acabó haciendo que gobernara una élite aún más reducida".
"La tercera alternativa de Gaddafi- refiere Giddens- propugna el autogobierno, un sistema en que todo el mundo, en principio, puede participar".
Una forma de gobierno de democracia directa, sin partidos políticos, puesto que la Yamahiriyya rechaza la democracia representativa y liberal.
Democracia directa ejercida por el pueblo a través de concejos locales y comunas llamados "comités populares de base", sin intermediarios entre las masas y el Estado.
De estos consejos locales surge el poder legislativo general del país: el Congreso General Popular, y de éste el Comité General Popular, que detenta el Poder Ejecutivo.
Este Comité General Popular está presidido por un primer ministro, que no es Muammar Gaddafi.
La Yamahiriyya niega la idea de que Libia sea un Estado Nación y más bien resalta el mantenimiento de los vínculos tribales como fuente primaria de la organización política, incluso dentro de las fuerzas militares.
El rol de Gaddafi
En el sistema oficial de gobierno de Libia Gaddafi no ocupa ningún cargo público. Se le ha concedido, sí, el título honorífico de "Guía de la gran revolución del primero de septiembre de la Yamahiriyya Árabe Libia Popular Socialista" y el de "Hermano líder de la Revolución", aunque es innegable su liderazgo gubernamental y político.
El dirigente libio es defensor del panarabismo (unión de todos los países árabes) y del islam, y por su orientación Libia es miembro de la Unión Africana (UA), de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y de la Organización de los Países Productores de Petróleo (OPEP)".
De modo que tras el levantamiento de hace más de 40 años en Libia, su pueblo empezó poco a poco a superar el hambre, la falta de atención sanitaria, el analfabetismo y, en definitiva, la carencia de los servicios más elementales, de todos ellos. Los libios se libraron de la injerencia extranjera y de las bases militares estadounidenses y británicas. No parece una gris perspectiva.
Cualquier proyecto se discute en los congresos populares, el pueblo toma sus decisiones en el Congreso Popular Básico, y el Comité Popular se encarga de la ejecución de las medidas adoptadas.
Que el pueblo de Libia sea responsable de sus propias resoluciones indica que muy extraña "dictadura personal" es ésta. La verdad sea dicha.
Si a lo referido le añadimos el hecho de que el Estado libio mantiene estrechas relaciones de cooperación en materia agropecuaria, cultural, social, económica y política con otros países en desarrollo (empezando por algunos de la América Latina), es facilísimo comprender las motivaciones de esta gigantesca operación mediática, política, empresarial y militar en contra de un "régimen" perfectible teórica y prácticamente, pero constitutivo de un ejemplo para otros pueblos que pugnan por su liberación nacional y por salir de la miseria y el envilecimiento que no les permite levantar cabeza.
Por encima de todas las cosas, esto debemos recordar, dadas las tensas circunstancias: ¡Al imperialismo, ni agua!

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