Puerto Rico recibió ayer la autorización de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) para volar a Cuba, reporta el diario puertorriqueño El Nuevo Día.
Esta autorización pudiera permitir la salida de vuelos charters o fletados hacia Cuba, tan pronto como en el verano.
El director de la Autoridad de los Puertos, Alberto Escudero, indicó ayer que la autorización de la Oficina de Aduanas, representa “una nueva oportunidad económica para generar ingresos”. Señaló que ya hay dos compañías interesadas en iniciar una gestión de vuelos charters desde el aeropuerto internacional Luis Muñoz Marín.
“Como todavía estamos en conversaciones no me gustaría revelar los nombres, pero se trata de líneas aéreas comerciales que estarían haciendo vuelos charter desde San Juan, dependiendo de la demanda de pasajeros”, dijo el director de Puertos.
En competencia
Sin embargo El Nuevo Día supo que una de estas compañías pudiera ser C&T Charters, una empresa radicada en Miami que ya cuenta con todos los permisos y autorizaciones tanto de Cuba como de Estados Unidos para realizar vuelos fletados hacia Cuba, desde Nueva York y Miami.
Anteriormente, la aerolínea Copa Air también había expresado su interés de entrar en el negocio de vuelos charters hacia Cuba, saliendo desde San Juan.
“Una muy reducida lista de aeropuertos ha logrado la autorización de viajes con esta nueva oportunidad, entre los que están Tampa, Dallas Fort Worth, Chicago, Atlanta, Pittsburgh y Baltimore”, indicó Escudero.
En el pasado, sólo se podía viajar a Cuba desde Estados Unidos a través de Nueva York, Miami y Los Ángeles.
Raúl Álzaga, propietario de Viajes Varadero -una agencia local especializada en vuelos charters a Cuba-, celebró la apertura, aunque precisó que las restricciones a los viajeros continúan.
“Entendemos que el anuncio es positivo para Puerto Rico como país, porque le va a permitir que se den las condiciones necesarias para poder organizar vuelos charters a Cuba. Sin embargo, los beneficios a corto plazo son mínimos, porque aún se mantienen las regulaciones en cuanto a los pasajeros que pueden viajar”, comentó Álzaga.
Según el experto, actualmente el número de personas residentes en la Isla que viaja a Cuba no sobrepasa los 1,500 al año. De este total, aproximadamente unos 800 son cubanos que viven en Puerto Rico y tienen familiares allá.
Álzaga explicó que Estados Unidos trabaja en una nueva regulación que, aunque entró en vigor en febrero, aún tiene especificaciones que no están definidas.
Por lo pronto, se permite viajar a Cuba sólo a las personas que tienen familiares allá, a periodistas (máximo 5 por año), a profesionales que vayan a participar en algún evento organizado por el gobierno cubano (máximo 36 personas al año) y personas involucradas en actividades comerciales relacionadas a la industria agrícola y de telecomunicaciones.
También hay un pequeño cupo para empleados federales, estudiantes universitarios en bachillerato siempre y cuando el viaje sea equivalente a créditos universitarios, y personas que vayan por motivos culturales y religiosos con una invitación formal por parte de una organización o entidad cubana.
El agente sostuvo que aún falta por definirse bajo esta nueva guía cuáles serán los requisitos para los intercambios culturales y deportivos, y los congresos profesionales organizados por el propio gobierno de Cuba.
“A corto plazo, el mercado todavía es extremadamente pequeño. Si se flexibilizaran las categorías o se abriera el mercado, entonces sí que se abriría la puerta a una oportunidad mayor”, añadió Álzaga.
El experto ve con mayor facilidad que al inicio sean las empresas que ya hacen vuelos charters las que comiencen con la iniciativa, porque ya cuentan con los permisos de ambos gobiernos.
El propietario de Viajes Varadero informó que puede ser que en los meses pico sean sobre 200 las personas que viajen a la isla vecina.
“Igual puede ser que en los meses flojos solo sean entre 20 y 30 personas las que viajen”, comentó.
Por lo regular, los aviones charters que vuelan a Cuba desde otros destinos tienen cabida para unos 110 pasajeros.
Álzaga estimó que un boleto de viaje a Cuba desde Puerto Rico podría costar entre $600 y $650 ida y vuelta, como mínimo. Mientras que el tiempo de duración podría ser de dos horas y media a dos horas con cincuenta minutos.
Por su parte, Mario González, director de la Compañía de Turismo, especificó que, aunque los vuelos fletados se limitan a viajes culturales, educativos, religiosos y deportivos, esta acción permite que Puerto Rico pueda convertirse en uno de los puertos principales de vuelos hacia Cuba una vez se flexibilicen las restricciones
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