Frente al temor de que las revoluciones políticas árabes progresen hacia revoluciones sociales, se están favoreciendo transiciones hacia democracias burguesas controladas [TAMBÉ EN CATALÀ]
Jesús Castillo (En lucha / En lluita) | www.enlucha.org |
Tras las caídas de los dictadores en países árabes como Túnez, Egipto o Libia surge la pregunta: ¿Y ahora qué? Si nadie fue capaz de predecir con certeza hace unos meses la explosión revolucionaria en los países árabes, difícilmente podemos ahora anunciar qué pasará en los próximos meses. Lo que sí está claro es que las potencias occidentales que apoyaron a los regímenes dictatoriales cuando les eran útiles, y que siguen haciéndolo en muchos países, están practicando como nadie el gatopardismo (ver el libro de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, "El Gatopardo", trasladado al cine por Luchino Visconti). Es decir, quieren cambiarlo todo para que nada cambie, creando una apariencia de cambios importantes con el fin último de que el núcleo del sistema permanezca inalterado.
Frente al temor de que las revoluciones políticas árabes que traen la democracia progresen hacia revoluciones sociales que superen las injusticias del capitalismo, el imperialismo norteamericano (con la Unión Europea a su servicio) está favoreciendo transiciones hacia el establecimiento de democracias burguesas, realmente controladas por unos pocos desde dentro y desde fuera.
Aunque cada conflicto tiene su propia idiosincrasia, de nuevo como lo hiciera en Chile surge ahora la Transición Española como modelo a la hora de establecer transiciones políticas controladas desde dictaduras a democracias burguesas. Transiciones tras las que los antidemocráticos, los torturadores y los corruptos siguen formando parte de la policía, el ejército y el sistema judicial. Transiciones en las que no se hace justicia con las víctimas, tras las que quienes se enriquecieron durante la dictadura siguen manteniendo sus grandes fortunas y que perpetúan la explotación de la mayoría social por parte de unos pocos.
En estas ‘transiciones gatopardistas’ son claves los gobiernos de transición que lanzan mensajes de paz social y colaboración interclasista, a la vez que reprimen con contundencia a los comités populares, organizados espontáneamente desde las bases de la sociedad al calor de la revolución. Estos gobiernos intentan ocupar rápidamente el vacío de poder dejado por la retirada del dictador antes de que lo hagan los trabajadores autoorganizados; papel que están cumpliendo en estos días la Junta Militar de Egipto y el Gobierno de Transición de Túnez.
Sin embargo, en los procesos revolucionarios millones de trabajadoras y trabajadores ganan, aceleradamente, conciencia de clase y confianza en su poder para transformar la sociedad. Al mismo tiempo, se organizan autónomamente en sindicatos, partidos políticos y comités de barrios y centros de trabajo. Esto explica, por ejemplo, la ola de huelgas con reivindicaciones laborales y políticas que se extiende por Egipto, y la ocupación y autogestión de varias fábricas por parte de sus trabajadores tras la salida de Mubarak, así como la represión que estas huelgas están sufriendo por parte del ejército. Esta misma dinámica es la que está llevando a los trabajadores tunecinos a pedir masivamente la renuncia del Gobierno que los está reprimiendo con fuerza.
Los procesos revolucionarios no tienen dinámicas lineales y estables, sino que marchan con fuertes ascensos y descensos en las movilizaciones de masas. Frente al gatopardismo de las élites en las revoluciones árabes, esperemos que los trabajadores consoliden y doten de poder de decisión y gestión a los comités revolucionarios en barrios y centros de trabajo. Que se organicen nuevos partidos de trabajadores desde una visión social rupturista, nutridos de los líderes democráticamente elegidos en los sindicatos que están surgiendo en las luchas.
Aprendamos de las revoluciones árabes y de nuestra propia historia para construir desde ya y aquí, en el Estado español, un movimiento revolucionario que muestre masivamente lo caduca e insuficiente que fue la Transición Española y el sistema democrático al que dio origen.
Jesús Castillo es militante de En lucha, delegado del SAT y profesor en la Universidad de Sevilla. Acaba de publicar el libro "Migraciones ambientales" para la editorial Virus que puedes comprar
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http://www.enlucha.org/site/?q=node/15809
[VERSIÓ EN CATALÀ: http://www.enlluita.org/site/?q=node/3379]
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