5 de junio de 2011

JAMES PETRAS – Imperio o República: de Joplin, Missouri, a Kabul, Afganistán


El 29 de mayo de 2011, el presidente Obama visitó Joplin, Missouri, el sitio de un devastador tornado que mató a 140 personas, lo que declaró “una terrible tragedia “. ¿Pero fueron las muertes el resultado inevitable de “fenómenos naturales” más allá de la intervención humana? ECasualmente la misma semana el presidente afgano Karzai condenó el asesinato de una familia de 14 por un cazabombardero de la OTAN, con un total de varios cientos de civiles muertos en lo que va del año y miles más en la década.

La relación entre las muertes de civiles en Afganistán y Joplin plantea preguntas fundamentales acerca de las prioridades, el carácter y la dirección del imperio de los EE.UU. y el futuro de la república estadounidense.
Geografía de Tornados

Cada año, por lo menos 20 tornados violentos importantes – con vientos superiores a 200 km / h – golpean el “Callejón del Tornado” y más allá, incluyendo el centro de Texas, el norte de Iowa, el centro de Kansas, Nebraska, el oeste de Ohio, Missouri, Indiana, Mississippi, Louisiana y Alabama. Cada año por lo menos sesenta personas resultan muertas y varios centenares mutiladas y heridas. Este año, hasta mayo del 2011, más de 519 han fallecido, el 25% de los cuales se encontraban en casas móviles, casi tres veces más que los de las casas estándar.

En otras palabras, estas muertes relacionadas con tornados son predecibles, anuales y específicas de la región y tienen una incidencia mayor en los hogares de bajos ingresos. Las agencias gubernamentales y académicos han compilado bancos de datos e información sobre la temporada, la frecuencia y el impacto de los tornados.

La información sobre la naturaleza de los tornados asesinos es abundante. Sin embargo, las muertes aumentan de un año a otro. El miedo y la inseguridad paraliza la región más expuesta a los violentos torbellinos, aunque el Congreso y la Casa Blanca han aumentado el personal y la financiación de medidas por el Departamento de Seguridad de la Patria – Department of Homeland Security (HS), en inglés - varias veces en la década de los últimos veinte años. El presupuesto actual es de más de $ 180 millones. Si sumamos las muertes causadas por otros desastres “naturales” como la inundación de Nueva Orleáns, el número de muertes son alarmantes. ¿Cómo se explica esta relación perversa entre la financiación pública enorme al DHS y el aumento de la inseguridad de los estadounidenses vulnerables en zonas de riesgo claramente identificadas?

La razón es clara: el Departamento de Seguridad de la Patria (DHS) es un término equivocado, orwelliano. La agencia no se ocupa de las necesidades domésticas, de seguridad civil, de Estados Unidos. El DHS es parte de una respuesta militar-policial para imaginar las amenazas del extranjero, que no se han materializado o al menos no han producido cantidades de muertes similares a los tornados y las inundaciones en los últimos 11 años.

El DHS gasta miles de millones y emplea a miles de personas para investigar, espiar y acosar a los ciudadanos que realizan actividades jurídico-constitucionales. El DHS y el Pentágono gastan decenas de miles de millones en infraestructuras en el extranjero – las construcciones, las bases, los campamentos – y más de 900 millones de dólares en armas. El DHS y el Departamento de Defensa intervenienen militarmente en todo el mundo a través de operaciones abiertas y clandestinas.

Para ser preciso, el DHS interviene ofensivamente en el extranjero, atacando objetivos civiles, aunque no se involucra a nivel nacional para proteger a los civiles estadounidenses que quedan indefensos frente a los desastres naturales previsibles.

El DHS y el Pentágono han sostenido operaciones violentas en el exterior que son rechazadas y consideradas como una intervención imperial hostil por los civiles en los países afectados. Por el contrario, los ciudadanos indefensos en los EE.UU. darían la bienvenida a una intervención a gran escala en forma de albergues comunitarios, lo que proporcionaría la supervivencia, la seguridad, la protección y una ayuda financiera para la reconstrucción de sus vidas. Por otra parte, el gasto del Pentágono y del DHS, en bombardeos de la infraestructura y la construcción de bases provocan déficit, mientras que las inversiones en los refugios de tornados e inundaciones estimularían el empleo, el crecimiento y la inversión en los EE.UU..

La actividad actual del DHS destruye la vida en el exterior y deja de lado la supervivencia en casa: no tiene nada que ver con nuestra “patria” y menos aún con nuestra “Seguridad de la Patria”. El cinco por ciento del presupuesto del DHS hubiera evitado mucho de la ‘tragedia’ de Joplin (¡y nos hubiera salvado de la oratoria gaseosa de Obama!) Y 400 muertos como resultado este año de los tornados.

Bases Sistemicas de la Negligencia Doméstica Perpetua

La muerte por fenómenos “naturales” plantea una cuestión política fundamental: ¿Por qué es el presupuesto de Seguridad de la Patria y del Pentágono está dirigido hacia el exterior, hacia la destrucción, la actividad ofensiva militar en lugar del interés nacional, la actividad constructiva, la defensa de vidas estadounidenses y la actividad económica productiva?

El problema no es sistémico debido a un fallo personal o de la idiosincrasia política del momento. Las estructuras de la economía de EE.UU. y las instituciones militares están orientadas “hacia afuera” para conquistar los mercados financieros extranjeros y la creación de un imperio militar. La ideología que crea las políticas estratégicas es imperial – no es republicana: no habla de desarrollo y profundización de la economía y de la seguridad de “la clase media estadounidense”. Cada miembro de la élite política y empresarial habla de liderazgo del “mundo” o “global” – un eufemismo a penas velado de la voluntad de mantener el dominio del mundo. En el marco del presupuesto imperial de “seguridad” todo está dirigido a mantener la supremacía militar ofensiva. No es de extrañar que hay un fuerte descenso en todas las esferas de la seguridad interior – naturales, sociales, personales y del empleo – un fenómeno que provoca escaso debate público. La única excepción es cuando las amenazas a la seguridad afectan más directamente y con fuerza en un sector importante de la población. Por ejemplo, el testimonio de la tormenta de protestas de los directamente afectados cuando los políticos iban a privatizar el seguro social y Medicare.

Sin embargo, durante los últimos 30 años, todo el espectro político, los dos partidos, el Congreso y la Casa Blanca han creado un consenso artificial en el que las guerras en el extranjero, la ayuda extranjera a los clientes (Israel) y clientes (Pakistán y Egipto) absorbió el mayor porcentaje del gasto presupuestario. No hay liderazgo político o económico que se ha ofrecido para articular la conexión obvia entre la expansión mundial y la decadencia interna, para exponer a la fuerza que el estado de deterioro de la república es un producto directo de los vastos recursos canalizados hacia la construcción del imperio militar y económico. ¿Quién en Wall Street o en el Pentágono de Washington va mirar o incluso considerar un “plan de seguridad” con respecto a la geografía de las catástrofes – el Callejón del Tornado que abarca una docena de estados y él de las inundaciones y muertes que abruman a las tierras bajas de Montana a Luisiana?

Escuchen norteamericanos, el mensaje es fuerte y claro:

Las ciudades pequeñas y los parques de casas móviles no cuentan! Usted tiene su segunda enmienda (el “derecho a portar armas”), usted tiene su “gobierno pequeño”, y tiene sus banderas: agítenlas en los tornados que derriban sus casas y cuando sus hijos e hijas regresan envueltos en banderas al himno de batalla del Imperio!

Conclusión

Uno podría argumentar que los albergues comunitarios para las tormentas no van a afectar el Tesoro o derrumbar el Imperio. Más concretamente, su ausencia del agenda federal, estatal y local, es emblemática de la subordinación total de los Estados Unidos domésticos a la Washington Imperial. El “costo” de la construcción de albergues comunitarios en los centros comerciales y parques de caravanas en Joplin, Missouri, es menos de un puesto de capacitación regional en Kandahar, Afganistán. No es una cuestión de dinero.

Conquistar aldeas en Afganistán aumenta el prestigio de los generales, del Estado Mayor Conjunto y de los funcionarios de la OTAN. ¿Puede equipararse con salvar 145 vidas en Joplin, Missouri, en términos de la política mundial o lde a política de liderazgo imperial? Para Afganistán, Washington construye un millar de refugios militares y bunkers a prueba de bombas. Debe hacerse para los estadounidenses que viven en el Corredor de los Tornados y las llanuras de inundación del pueblo de Mississippi.

Cuando usted oye la advertencia de tornado, es su problema. Como norteamericano orgulloso y libre, puede encontrarse una roca para escondarse por debajo y rezar: el gobierno federal y la Seguridad de la Patria tienen su guerra mundial contra el terrorismo y no puede ser molestado por un hogar de ancianos en Joplin, Missouri, en el camino de un tornado.

Exageramos: Obama en el avión, hablo ante las cámaras en términos solemnes de “tragedia” y “coraje” del pueblo de Joplin. Pero, ¿no podra algún político local ponerse de pie y decir la verdad al poder? La mayoría de estas muertes y (muchos más por venir) son evitables; en una república democrática de América, el gobierno tendría que “intervenir” para brindar protección, salud y empleo a su población.

Mientras tanto, el imperio sigue creciendo, destruye a su propio pueblo, al igual que la cerda que devora a sus hijos.

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