18 de enero de 2012

Canciller ruso: “Los intentos de extender el modelo libio a otros conflictos son inaceptables”

El canciller ruso Serguéi Lavrov ha ofrecido su conferencia anual de prensa en la que repasó los resultados de la actividad diplomática del último año. En la monumental sede del ministerio ruso de exteriores, Lavrov respondió a las preguntas más urgentes de la agenda internacional, y toca un amplio abanico de temas, tales como los acontecimientos recientes en Irán y Siria o el polémico escudo antimisiles que EE. UU. planea instalar en Europa. El jefe de la diplomacia rusa subrayó que 2011 fue “un año bastante difícil”, ya que -recalco- el mundo “ha entrado en una nueva fase de transformaciones y turbulencias”. Pese a ello, Lavrov destacó que “Rusia no se desvió de su camino diplomático estable de modernizar su política exterior de acuerdo con los intereses de sus ciudadanos”, lo que -dijo- “se reflejará en el fortalecimiento del prestigio del país”. En el plano económico, Lavrov recordó que el año estuvo marcado por la integración a la Organización Mundial del Comercio y la puesta en marcha del gasoducto Nord Stream. El ministro precisó que las líneas clave de la política exterior de Rusia siguen siendo las relaciones con EE. UU., la colaboración con la OTAN y el principio de la primacía de la ley y el reforzamiento de la democracia. Doce meses de primavera árabe Sobre la secuencia de revueltas que sacudieron en 2011 a los países árabes, Lavrov reiteró el compromiso de Moscú con la diplomacia y repudió la injerencia externa: “estamos en contra de intervenciones exteriores en conflictos internos”, dijo el canciller, que calificó la guerra de Libia con participación de la OTAN de “precedente” absolutamente inadmisible. En respuesta a la pregunta de la televisión rusa sobre la política del país con respecto a los partidos islamistas que llegaron al poder en varios Estados árabes escenario de la recientes revueltas populares, el titular de Exteriores destacó que se trata únicamente de “la etapa inicial” de los procesos políticos en estos países y que “los pueblos mismos deberán elegir su futuro”. El diplomático concluyó que “hay que trabajar con todos los que se encuentren en el marco constitucional”. “No se debe intervenir en estos procesos, sobre todo con fuerzas armadas”, dijo. Irán, una cuestión ‘nuclear’ En lo que se refiere a la crisis nuclear iraní, Lavrov destacó que Rusia no apoya la imposición de sanciones contra Teherán y considera que esas medidas “unilaterales” van dirigidas a “asfixiar” al actual régimen iraní. “Todavía existen posibilidades de reanudar las negociaciones entre ‘el sexteto’ de mediadores e Irán”, indicó Lavrov. “Con la aprobación de la última resolución sobre Irán hace seis meses, las sanciones -que pueden afectar el comportamiento de Irán en la esfera nuclear- se han agotado”, comentó Lavrov. “Lo que ahora hacen unilateralmente los países occidentales y algunos otros, adoptando nuevas sanciones contra Irán no tiene nada que ver con la garantía de inviolabilidad del régimen de no proliferación nuclear”, insisitió el canciller, que acusó a los promoteres de esta medida de querer ejercer “una presión asfixiante a la economía de Irán con la esperanza de provocar el resentimiento del pueblo iraní”. “Las sanciones unilaterales de Occidente contra Irán van dirigidas a ejercer una influencia destructiva en la población del país”, remachó Lavrov, que insistió en la búsqueda de una salida negociadora al contencioso, ya que -dijo- una eventual solución militar acaerraría consecuencias muy graves, imposibles de prever. “Las consecuencias serían terribles. Esto nos preocupa seriamente”, dijo Lavrov. “Estamos convencidos de que hay posibilidades de reanudar las negociaciones entre el sexteto de mediadores e Irán. Nos preocupa que estos procesos a veces se vean interferidos”, agregó. “Disponemos de información de que Irán también se muestra dispuesto [a negociar], trabajamos con Irán. Dentro de unos días llegará el secretario adjunto del Consejo de Seguridad iraní a Moscú, también discutiremos este tema. Asimismo, existen contactos entre los representantes de Irán y la UE con el fin de ponerse de acuerdo sobre la fecha de la próxima reunión”, dijo Lavrov. Siria en la encrucijada Sobre el conflicto que vive Siria, Rusia apuesta por una “solución diplomática”, y considera “inadmisible una intervención militar desde el extranjero”, recalcó Lavrov, que apeló “al cese de la violencia de todo tipo y origen”. Sobre la misión de observadores que la Liga Árabe mantiene en Siria, Lavrov dijo que Rusia apoya la iniciativa como mecanismo para la estabilización en la región. Lavrov denunció asimismo los intentos de desestabilizar la situación en Siria y advirtió que los intentos de “extender el escenario libio a los conflictos internacionales” son inadmisibles. “Si alguien intenta emplear la fuerza a toda costa -he oído llamamientos de mandar las tropas árabes a Siria-, no obtendrán plenos poderes del Consejo de Seguridad de la ONU”, subrayó el ministro. Y añadió: “Rusia no permitirá que la ONU autorice una injerencia militar [en Siria]” Lavrov recalcó que hay un proyecto de resolución justa que Rusia y China presentaron ante la ONU que “tiene como objetivo la cesación de violencia”, y que en ningún caso peude ser interpretado como autorización de emplear la fuerza contra Siria por cualquier potencia. “Los socios occidentales insisten en excluir esta frase”, apuntó Lavrov. “Es bastante elocuente”, agregó. El titular de exteriores reconoció que Rusia mantiene contactos permanentes no sólo con el Gobierno sirio, sino también con fuerzas opositoras y está dispuesta a organizar un diálogo con mediación rusa. “La Liga Árabe propone organizar su encuentro en El Cairo, pero también estamos dispuestos a invitarles a Rusia”, sostuvo. “En la práctica se mandan escoltas humanitarias a Siria para crear una impresión de catástrofe humanitaria en el país”, alertó el ministro de Exteriores, que denunció que a Siria llega un flujo de armas para “los insurgentes y extremistas que tratan de usar el movimiento de protestas con el fin de tomar el poder central por la fuerza”. Sobre las preocupaciones estadounidenses en relación al barco ruso que hizo maniobras de descarga en un puerto Sirio, Lavrov se mostró categórico: “Comerciamos [con Siria] únicamente con lo que no está prohibido por la ley internacional. Sin duda las sanciones adoptadas unilateralmente por EE. UU. o la UE no pueden ser consideradas legítimas”, apuntó Lavrov. El escudo antimisiles y el fantasma de la Guerra Fría Sobre el polémico escudo antimisiles que Washington planea instalar en Europa, Lavrov dijo que no cree que Rusia y Estados Unidos estén al borde de una “guerra fría” o “una carrera armamentista”. “La guerra fría se acabó hace tiempo, Rusia y los Estados Unidos no son adversarios”, explicó Lavrov, agregando que ni Washington ni Moscú desean confrontación alguna. Sin embargo, el ministro apuntó que es difícil comprender los motivos por los cuales EE. UU. despliega su escudo antimisiles y se niega a dar garantías jurídicas a Moscú de que el sistema no va dirigido contra Rusia. Según el ministro, si los Estados Unidos siguen con el sistema antimisiles dentro de las líneas previstas, podrían aparecer riesgos para las fuerzas nucleares estratégicas rusas. “Si cerca de nuestras fronteras se despliegan armas potencialmente capaces de perjudicar la paridad estratégica y mermar nuestra seguridad, respondemos con medidas destinadas a impedir tal debilitamiento”, concluyó el ministro. “La capacidad de EE.UU para tomar en consideración la inquietud de Rusia acerca de los planes de creación del sistema antimisiles en Europa es sumamente importante para los lazos entre Rusia y EE. UU.”, agregó Lavrov en un intento por tender puentes con Washington.

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