A medida que aumenta la violencia en las principales ciudades sirias, miles de civiles atemorizados han tenido que salir del país y buscar refugio en las naciones vecinas, así éstas les ofrezcan paupérrimas condiciones de alojamiento. A nivel interno, la Media Luna Roja Siria (SARC por sus sigla en inglés) y otras asociaciones nacionales están registrando cada día a unas 300 familias desplazadas que necesitan asistencia urgente.
Según datos de esta organización, entre 250 y 350 personas se hacinan dentro de las 32 escuelas identificadas y unas siete mil están refugiadas en residencias universitarias.
Ante la situación, la oficina en Damasco (Capital) está enviando utensilios para el hogar para su distribución en Alepo, que incluyen esteras, mantas, utensilios de cocina, pañales, lonas de plástico y bidones para miles de familias. Pero el drama supera las barreras nacionales, en Jordania, país al que continúan llegando desplazados a refugiarse en el albergue de las Naciones Unidas, las personas se quejan de que en el campamento de Zaatari, ubicado en la zona fronteriza entre Jordania y Siria, hay problemas para conseguir alimentos e incluso agua.
Por otro lado, en Turquía, el creciente número de refugiados procedentes de Alepo (más de dos mil personas en los últimos cuatro días) mencionan las dificultades que han encontrado en su ruta, entre ellas los francotiradores y los cortes de carreteras, que pueden estar dificultando la salida de más personas.
Más de 70 mil personas han buscado protección en Turquía desde que estalló la crisis. A fecha de 26 de julio, 44 mil 188 personas estaban siendo asistidas por el gobierno Ankara, que está gestionando ocho campos de refugiados en cuatro provincias: Kilis, Gaziantep, Urfa y Hatay.
Dado el constante flujo de nuevas llegadas, el gobierno turco está planeando abrir otros dos campos más en las próximas tres semanas, cada uno con capacidad para 10 mil personas.
También se están identificando nuevos espacios y, según lo anunciado por las autoridades, la decisión de Turquía de cerrar los pasos fronterizos al tráfico comercial, no afectará a su política de fronteras abiertas para aquellas personas que abandonen Siria en busca de protección.
Mientras, en Líbano, 34 mil 96 desplazados sirios están recibiendo protección y asistencia gracias a los esfuerzos del gobierno, las Naciones Unidas y las ONG socias. De todos ellos, 31 mil 596 están registrados, pero las estimaciones del total de sirios en Líbano como consecuencia de los disturbios en Siria son mucho mayores.
Irak y Argelia también figuran como países destinos, en los que se ha observado que muchos sirios están viviendo en lugares públicos como escuelas y que pueden necesitar asistencia, pero que no se les puede dar debido a la falta de organización y de recursos.
Fuente: teleSUR
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