Lo que Perón hizo en 10 años, la oligarquía y el imperialismo lo intentaron destruir en casi 50 años de dictaduras feroces El 1 de julio de 1974, murió en Buenos Aires el general Juan Domingo Perón, líder popular de una revolución nacional, antioligárquica, antiimperialista, de justicia social que cambió la historia de Argentina.
Lo que Perón hizo en 10 años, la oligarquía y el imperialismo lo intentaron destruir en casi 50 años de dictaduras feroces, gobiernos seudo-democráticos, electos con la proscripción del peronismo, primero, y bajo la garra neoliberal del Consenso de Washington, después.
LA DÉCADA INFAME
La llamada Década Infame, es el período histórico que precede al peronismo, caracterizado por la entrega total de la soberanía nacional al imperialismo británico. El grupo Forja denominó al conjunto de leyes impuestas en esa época, que construyeron el llamado Estatuto Legal del Coloniaje.
En ese entonces Perón es un militar del ejército argentino, que recorre el país viendo hambre y miseria por doquier. Además de la influencia ideológica del grupo Forja y otras lecturas nacionalistas, ese contacto con la Argentina profunda y olvidada, fue un factor determinante, para la formación de la conciencia del Coronel Perón.
REVOLUCIÓN DEL 17 DE OCTUBRE
En este contexto se produce el golpe del 4 de junio de 1943, contra el intento de imponer por la fuerza a otro candidato de la oligarquía como presidente de la República, dado por un grupo de oficiales de distintas tendencias ideológicas, que rechazaban la decadencia impuesta al país. Entre estos oficiales se encontraba Juan Domingo Perón, a quien le tocó desempeñar un papel al frente de la Secretaría de Trabajo y Previsión.
Desde ese momento comenzó el vínculo de Perón con la clase trabajadora, lo que benefició a los obreros en la negociación con los patronos, pues puso en marcha una política de justicia social que terminó enfrentándolo con sectores del gobierno que dieron un golpe para desplazarlo. Esa acción produjo la revolución del 17 de octubre de 1945.
El 17 de octubre la clase obrera salió a la calle para liberar al coronel Perón y defender las conquistas de los últimos años, obligando a la convocatoria a elecciones, que llevaron a Perón a la presidencia de la República en 1946.
En esos casi diez años, la Argentina semicolonial y monoexportadora de granos y carnes baratas, se convirtió en una Argentina industrializada, soberana y con justicia social.
Perón nacionalizó los resortes básicos de la economía, petróleo, ferrocarriles, depósitos bancarios y el comercio exterior.
Parte de la renta de la exportación de granos fue destinada al desarrollo industrial, al punto de fabricar aviones, automóviles y tractores. Se transformó la constitución nacional, para defender la soberanía sobre los resortes básicos de la economía y garantizar las leyes sociales. Perón se opuso al Fondo Monetario Internacional y trabajó por la unión latinoamericana. Evita fue la abanderada de los humildes y encabezó la lucha por el voto femenino.
Se trata de un gran movimiento policlasista, heterogéneo, con obreros, empresarios, de militares, pequeños productores, una alianza de todos los sectores perjudicados por la argentina oligárquica.
GOLPE, RESISTENCIA Y REGRESO
En 1955, la oligarquía, con el apoyo del imperialismo angloyanqui, da un golpe de Estado que obliga a Perón a partir al exilio. Comienza la resistencia que durará 18 años. Un período de persecución, torturas, cárcel para los que luchaban por el regreso del líder proscrito. En 1973 Perón vuelve y es elegido por tercera vez Presidente.
Vuelve con casi 80 años, bastante enfermo, con una situación complicada por las divisiones internas del movimiento y un país en el que se encuentra agotado el proyecto de capitalismo autónomo.
Poco antes de morir, el 12 de junio de 1974, convocó al pueblo a Plaza de Mayo, llamando a los trabajadores a luchar por la liberación de la Patria. Su último discurso culmina con estas históricas palabras: “Yo llevo en mis oídos la más maravillosa música que, para mí, es la palabra del pueblo argentino”.
Poco después de su muerte, el golpe del 76 da inicio a la más cruenta dictadura proimperialista.
Ni la represión, ni las privatizaciones, ni la deuda externa esclavizante, ni la noche neoliberal logró borrar la huella histórica del patriotismo revolucionario, y la Argentina retoma las banderas de la independencia económica, la soberanía política, la justicia social y la unidad latinoamericana, con el liderazgo histórico de Néstor y Cristina Kirchner, para retomar la senda de la dignidad nacional.
CHÁVEZ PERONISTA
El Presidente Hugo Chávez, más de una vez se declaró peronista. Esa declaración resulta irritante para muchos izquierdistas que no comprenden la cuestión nacional, intelectuales que se formaron leyendo literatura europea y que poco entienden de la historia viva de los pueblos. Pero el Comandante, formado en la tradición bolivariana del patriotismo latinoamericano, sabía escuchar los latidos de los pueblos de Nuestra América, leer su realidad, comprender su verdadera historia.
Recordemos a Chávez, citando a Perón y entenderemos mejor de qué se trata:
“Permítanme recordar al general Perón, permítanme citar estas palabras de Perón, de 1973, poco antes de su muerte, cuando lo dijo era presidente:
‘Ya en el año 1949 dije, con motivo del Tratado de Complementación Económica -que tenía por finalidad constituir una comunidad económica latinoamericana con fines de integración continental-, que el año 2000 nos encontrará unidos o dominados. Pero han pasado los años. Y hoy vemos auspiciosamente surgir revoluciones salvadoras en varios países hermanos del continente: Cuba, Chile (Salvador Allende), Perú (era Velasco Alvarado), son dignos espejos en los que han de mirarse muchos otros latinoamericanos que luchan por la liberación. Ahora es preciso que, sin pérdida de tiempo, se unan férreamente para conformar una integración que nos lleve de una buena vez a constituir la Patria Grande que la historia está demandando desde hace casi dos siglos.’
Por eso es que yo soy en verdad peronista, yo soy peronista, me identifico plenamente con este hombre, con este pensamiento. Sigo leyendo:
‘Y por la que debemos luchar todos los que anhelamos que nuestros actuales países dejen de ser factorías del imperialismo y tomen de una vez el camino de grandeza que nos corresponde por derecho propio.
El futuro de un mundo superpoblado y superindustrializado será de los que dispongan de mayores reservas de comida y de materia prima. Pero la historia prueba que tales reservas son solución sólo si se las sabe y se las quiere defender contra el atropello abierto o disimulado de los imperialistas.’
Es Juan Domingo Perón, vivo hoy, es su pensamiento vivo entre nosotros, tan vivo como el de Bolívar, tan vivo como el de San Martín. Son las bases ideológicas, doctrinarias de nuestro gran proyecto, Cristina, como sabes. No hay soluciones nacionales para las grandes problemáticas que aquejan a nuestros pueblos.”
T/ Mónica Saiz
F/ Cortesía
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